Siendo admiradora de las voces especiales, era imposible que mi madre no apreciara la voz de Karen Carpenter. Junto con los discos de los BeeGees Barbra Streisand, Neil Diamond y ABBA figuraban como unos de los más preciados los de Los Carpenters. Esta canción me transporta automáticamente a esos momentos en los que crecí sintiendome muy cerca de mi mama.
Mi mamá es una de esas “come flores” que estudiaron en la Universidad Central de Venezuela en los años 70. Cuando la izquierda corría por las montañas y por las aulas de clase de las Universidades del País. De ahí que una vez reafirmada la democracia puntofijista, como diría Chávez, entre sus predilecciones musicales siempre estuvo Silvio Rodriguez y Pablo Milanés. Más de una vez nos sentamos frente al equipo de sonido a cantar juntas esta canción.
Mi madre siempre ha sido una mujer muy musical.Admiraba profundamente algunos cantantes de voces realemente especiales. Por eso en la gran biblioteca que compró en los 80 y que llenó más bien de discos de vinyl, había una gran colección de Babra Streisand y de los BeeGees. Las pocas veces que recuerdo a mi mami escuchando música mientras “arreglaba la casa” los fines de semana, esta era una de las fijas.
Siempre dispuestos a probar nuevas estrategias, comenzamos una serie de ciclos temáticos. El primero de ellos es UMOVITREO TUS3.
La modalidad de TUS3 es muy sencilla. Estableceremos un tema sobre el cual cada uno posteará 3 videos consecutivos. Cada video debe estar identificado con el encabezado UMOVITREO TUS3.
Nuestro primer tema es:
La música de tu mami. Son canciones que hayas escuchado con tu mama o que te recuerden a tu mama o que las oigas y digas….aaaay mi mami.
Ayer estaba viendo en la tele una serie que me gusta mucho, se llama Cold Case. Se trata de casos policiales no resueltos. En ese episiodio pasaron un caso de los 90 y cerraron con esta canción. De inmediato se desató un viaje en el tiempo dentro de mi cabeza. Seguramente, con los ojos en blanco, con la boca abierta y babeante, recordaba tantos momentos en mi habitación, sufriendo porque no entendía lo que pasaba en mi mundo, sufriendo por algún amor, sufriendo por soledad, sufriendo y sufriendo. Vaya que era una joven sufrida, no?
Según mi prima hoy es el día fuera del tiempo, y mañana comienza el nuevo año maya, entonces se me ocurre despedir al viejo y darle la bienvenida al nuevo con este mambo loco que encontré hace unos meses y que, entre la tarantella y la mozarella, se ha convertido en parte de mi banda sonora.
Me encontré con Julietica por medio de un ¨bueninvento¨. En momentos en que lo único mexicano que se coneguia en el mercado era Juan y Ana Gabriel. Todo un descubrimiento, una mujer hermosa, con mucho talento que forma parte de mis favoritos de ¨para siempre¨. Aunque haya aplicado la fórmula Shakira…
Esa extraña tarde, cuando escuchaba esta canción, me encontraba ante la expectativa de los días por venir, y sentía que lo único que tenía eran las materias de vida superadas, entonces me invadió la seguridad de que podía seguir adelante porque al final el alma sabe más que el cuerpo.
Hace ya unos cuantos años que no voy a San Cristobal. En aquellos días de aventura tachirense, mis primos, hijos de profesores, con cierta calidad de vida, vivían en una urbanización en Pirineos que tenía antena parabólica para el deleite y entretenimiento de sus residentes. De visita unas vacaciones, Yo, en el peor momento económico de mi familia, no pude imaginar mejor diversión que ver toda la tele que no podía ver en casa pues mi madre no podía poner ni cable. Fué ahí donde me reencontré con una vieja figura de mi infancia Timbiricheana. Aquel viejo objeto de mi “admiración”era Sasha Sokol. Sasha, con sus pelos lisos y acaramelados, ya era grande, tan hermosa como siempre, con esa mirada de tragedia interna, tan interesante. Ahí estaba ella, en una pantalla con muchos verdes, cantando un tema con una letra, música y sonidos que me resultaban muy intensos…Cautivada…Obnubilada quedé, jejeje (no soy una carga, soy tu hermano).
No solo por la canción, que tenía esa vibra cortavenas que a mi me encanta, sino por la estética tan fachoneta y tan limpia que me atrevería a decir que era adelantada para aquel momento del videoclip latinoamericana. Sencillamente la amé. Desde ese momento la comencé a buscar por todas partes y hace un par de años, con la ayuda de mi zanahoria binaria, la encontré y se ha convertido en uno de mis clásicos. No está de más decir que, como banda sonora de un momento, tuvo nombre y apellido.