Moby – Disco lies
Son las 5 de la tarde el sol comienza a bajar por la Av. Francisco de Miranda, en Caracas. Camina con dirección este, todo se llena de una luz cálida, íntima, que convierte todo lo que toca en dorado. Sopla una brisa fresca y sabe que pronto estará en casa. Unas cuadras más y toma el ascensor de aquel viejo edificio, con paredes de mosaicos. un estilo un poco antiguo y gastado pero ya conocido y nunca mal ponderado. Piso 1, 2, 3, la cabina se mueve un poco, será normal?, se pregunta y se responde: Obvio, es tan viejo como el edificio este ascensor. Piso 15, 16 y se rompe la guaya…14, 13, 12… sin parar, con un estruendo horrible, dandose golpes contra todas las paredes y ella se aferra a las barras de metal, flexiona las piernas para absorber el golpe, presiona su espalda contra las paredes del cubículo en plena caída, esperando evitar lo que en el fondo sabe que es imposible porque, haga lo que haga, va a morir esta vez.
Vitreo
14, 13